jueves, 25 de octubre de 2012

¿Qué hacer con Alemania?


Si visualizamos mentalmente un mapa europeo y situamos en ella a Alemania podemos observar que, dada su situación en el corazón del continente, a lo largo de su historia ha ejercido su liderazgo sobre dos grandes áreas: la danubiana (de orientación NO-SE) y la atlántica (que forma una imaginaria diagonal SO-NE). La primera de estas zonas, vertebrada por el curso del Danubio, constituye la tradicional zona de influencia, el "espacio vital" (levensraum) al que se refería el geógrafo Friedrich Ratzel (1844-1904) y cuya formulación sería luego aprovechada por diferentes políticos para justificar el expansionismo del país. Después de la segunda guerra mundial -provocada por este expansionismo de carácter organicista- fue el área atlántica el ecosistema a partir del cual una Alemania reducida casi a su mínima expresión trató de reorganizarse. El problema que se planteó tras la derrota del nazismo ya no fue qué hacer frente a Alemania, como había sucedido tras el cierre en falso de Versalles, sino qué hacer con Alemania: "Vencedores y ocupantes -señala Salvador Forner en Comprender Europa. Claves de la integración europea (2010)- tenían que asumir la reconstrucción política y la recuperación económica del país vencido y ocupado, y eso obligaba a actitudes y métodos muy distintos a los de 1919". En el contexto de la guerra fría y la reconstrucción del orden europeo, la búsqueda de un nuevo equilibrio basado en la nueva hegemonía estadounidense y la intensa cooperación entre las democracias orientales y la RFA abrió un escenario en el que Alemania acabó consolidándose como pilar insustituible en el proceso de integración europea. La caída del muro de Berlín, que supuso la primera ampliación del país tras la guerra, abrió en el continente diversas e importantísimas especulaciones acerca de su futuro inmediato: ¿Volvería Alemania a fijar sus miras en el área danubiana o seguiría apostando por la Europa occidental? La decidida apuesta de Alemania por la Unión Europea despejó los temores y allanó el camino para futuros y decisivos entendimientos. 

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